Hoy comienza de nuevo los días de la Pasión con los mismos papeles y actores que el año 33: los espectadores indiferentes, los que se lavan las manos siempre, los cobardes que afirman no conoce a Cristo, los verdugos con sus látigos y reglamentos. Y la misma víctima dolorida, infinitamente paciente y llena de amor, que dirige a todos su mirada de interrogación, de ternura, de espera. Y se siguen distribuyendo los papeles, para que empiece el drama. ¿Quién interpreta a Simón de Cirene? ¿Quién quiere ser Judas? ¿Quién va a hacer de Verónica?
¿Quién vas a ser tú?
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Yo no creo que fuera ni siquiera el espectador indiferente del que hablas, sino más bien un espectador cobarde escondido. He pensado más de una vez cómo habrá reaccionado, y creo que por muchas palabras de pascua que llevo usando mucho tiempo, habría salido corriendo hacia Galilea muerta de miedo. No sé si sigo saliendo ahora. Pobre Pedro, que negó tres veces, ¿yo cuántas llevo?
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