jueves, 29 de enero de 2009

¿Nos ganan la partida?

Hace un tiempo leí unas reflexiones de un grupo de obispos que se juntaron para ver que pasaba con esto de los cristianos. El título, si no recuerdo mal, era "Creer en tiempos de increencia". No estaba elegido al azar (estos curas son así...); el momento en el que vivimos tiene una particularidad significativa, por lo menos en la vieja Europa y países desarrollados: no hay necesidad de Dios.

Hoy por hoy tenemos cantidad de información, de explicaciones científicas para todo, tenemos nuestras necesidades básicas y no tan básicas cubiertas con creces. ¿Qué voy yo a plantearme sobre el estilo de vida de Jesús? No me hace falta, NO LO NECESITO. No necesito comerme el tarro. Los valores cristianos, psudoasimilados por el Nuevo Estado Laico (y convenientemente manipulados por el grupo político de turno) me han configurado una sociedad en la que sé qué está bien socialmente y qué está mal o no es aceptable social (y políticamente).

Personalmente no me afecta el que un grupo de ateos haga apología de sus ideas de una forma tan ingeniosa como poner un cartel en los autobuses urbanos. Simple y directo, ha creado una polémica sana, es decir, no creo que haya un enfrentamiento violento, sino un debate en la sociedad que creo bueno y beneficioso para todos. Imaginaos que ponemos una grandísima pancarta en la fachada de la parroquia diciendo "Dios te ama, alégrate" Quizá ahora diga más que la estatua de turno, ¿o no?. Ahí queda.

Y analizando el mensaje: Probablemente Dios no existe, disfruta de la vida; ¿es que somos los católicos unos amargados? ¿No disfrutamos de la vida? ¿Por qué se nos identifica con algo gris y falto de alegría? Probablemente es que no han ido nunca de campamento...

Y en esas estamos. No sé si éste es el bus que nos va a ganar la partida que dice Sole. En todo caso, y a pesar de las líneas anteriores, los creyentes que nos han precedido, de los que hemos recibido el testigo de ser profetas, portavoces de la Palabra, no lo tuvieron más fácil que nosotros. Hubo un tiempo que se les perseguía y masacraba (Saulo-San Pablo, cuyo año celebramos, da testimonio), también se les consideraba apestados, teniendo que ocultarse para celebrar la misa. Aún hoy en día, en muchos países fuera de nuestra burbuja de bienestar, mueren apóstoles por dar testimonio con su vida. El bus que nos ha tocado lidiar, siguiendo el símil de la Sole, es luchar contra la increencia, o mejor, contra la indiferencia ante Dios. Despertar conciencias, agitar a los adormecidos por los algodones, abrir los oídos de verdad.

Yo he recibido el testimonio de mis padres como creyente. Ellos han sido mi ejemplo de ser cristiano y de familia cristiana. En mi familia he "mamado" la fe, y por tanto ellos son los primeros referentes. También mi tía es ejemplo de entrega diaria y de esperanza y generosidad, una mano abierta para acompañar y estar pendiente de los demás, del que sufre enfermedad. En el colegio tuve también suerte, pues dí con varias personas que han sido señal o modelo a seguir (Jesús Rico, Ángel, Miguel Ángel Aguarón, Carlos López...). En la parroquia todos conocemos a más de uno (y de una, que luego Ra se enfada) que es ejemplo de testigo. Una vez me escribió una catequista mía que se alegraba de verme en el equipo de catequistas a pesar de que ella era la que menos habría influenciado en ello. Bueno, pues a veces, muchas, nuestro pequeño y pobre testimonio puede suponer señal, brújula para el que viene detrás. Y bien sabemos los que salimos al monte lo que un pequeño montoncito de piedras o una vereda apenas visible puede suponer para que uno llegue a su destino sano y salvo.

Por cierto, quisiera saber si el jurado (¿rige?) admite jamones como soborno...

domingo, 11 de enero de 2009

¡Nos están ganando la partida los del bus!

Ante todo, quiero aclarar que no escribo en plan "bronca", no vaya a ser que se malinterprete el tono... El caso es que entre el rollo de los que se empeñan en hacer propaganda de lo que no existe (????) y la falta de respuesta entre nosotros, pues me ha dado por pensar algunas cosas.

Lo que pasa es que estoy cada vez más convencida de lo del título: NOS ESTÁN GANANDO LA PARTIDA. No creo que sea fácil encontrar un modelo para saber cómo ser cristiano, tiene razón Silvia (por cierto, Silvia, no sé si lo que has escrito se ve o está en forma de borrador o algo así... Yo me lo he encontrado de casualidad). Pero una cosa es que no sea fácil y otra es el silencio más absoluto con el que me he encontrado.
Mi impresión, sobre nosotros y sobre toda la Iglesia, es que no nos creemos nada de lo que se supone que somos. Es evidente que si hay alguien por ahí vendiendo la burra del ateísmo con el argumento de que así puede uno despreocuparse y disfrutar de la vida, es que no sabemos contar lo nuestro. Porque supongo que a todos os pasará como a mí: lo que me preocuparía es perder a mi Dios Padre, que le da sentido a mi vida y a todas las demás. Y desde luego, como más disfruto de mi vida es sabiendo que Dios existe, más bien me resultaría muy amargo vivir sin más perspectiva que este mundo más bien cutre que me toca. Porque sé que hay más, vivo con la esperanza de ser y hacer más feliz cada día a todo el que pueda, que no es mal encargo. Pero no lo debo contar bien a mi alreddor, o no lo debo vivir bien, cuando hay tantos con una imagen negativa de los cristianos (¡sobre todo de los católicos!).
Bueno, pues como no se arranca nadie, yo empiezo a votar: mi modelo de cristiano es MI MADRE. Ahora me podéis decir lo que queráis: que es una respuesta fácil, que mi madre no tiene nada de especial (eso es porque no la conocéis) o incluso que es mejor la tuya. Vale, pues todo eso y todo lo que se os ha ocurrido puede ser verdad. Sobre todo, mi madre es modelo de cristiana para mí: porque para ella Cristo es vida, y felicidad, y plenitud, y eso no lo dice así, pero se le nota y lo vive, y lo vive hacia los demás, sobre todo hacia sus hijos, sobre todo PARA sus hijos. Y a mí me enseña a vivir cerca de Dios en el día a día, aunque no se me note demasiado. Y supongo que para cada uno efectivamente es intercambiable por su madre, o su padre, o su hermano o un amigo... Cualquiera que haya dado tantos motivos para reírse de los autobuses como a mí mi madre, es un modelo de seguidor de Cristo. ¿O no?

lunes, 5 de enero de 2009

Seguimos buscando el modelo modélico... DEBERES PARA ALVARITO

¡Hola a todos!
Ya veis que año nuevo, blog nuevo... Esperamos que con este sistema no haya problemas y todos nos enganchemos bien.
Como estoy segura de que ya controlamos todos los tres primeros capítulos de Tesalonicenses, os recuerdo que los deberes de ahora son PROPONER UN MODELO DE CRISTIANO. Que nos valga para nosotros ahora, que sea modelo para nosotros, cristianos de hoy. Y la mecánica es que todos votamos y luego Emma, Felipe y Marta Nieto actúan de jurado y deciden quién es el modelo ejemplar.
La votación se hace en el blog, no hay que esperar a juntarnos, sino que se trata de hacerlo ya. Como parece que estamos un poco vagos, vamos a hacer una rueda. Propongo que sea ALVARITO el primer votante. Y luego le pasas la bola a alguien, después de haber votado, eso sí.
Si hay dudas, pues se puede preguntar, que yo algo contestaré. Muchos besos
Soledad